iPad y Surface: 2 formas diferentes de entender el concepto Pro

 

Tampoco quiero que se entienda esto como la perogrullada que se llegó a escribir y repetir cuando Steve Jobs presentó su primera tableta. En aquel momento, muchos escribieron eso de: "es un iPhone gigante". No lo era, entre otras cosas porque no servía para hablar por teléfono. Lo que quiero decir es que no es un portátil ni un híbrido.

Es fácil de entender que Apple no quiera canibalizar ninguno de los productos de su catálogo, y una tableta con una pantalla de 12,9 pulgadas podría llevarse parte de las ventas de los portátiles MacBook (por cierto, es de las pocas marcas que mantiene crecimiento en la venta de ordenadores a nivel mundial). Sin embargo, a un equipo con una potencia como la que demuestra el iPad Pro le vendría muy bien poder trabajar con aplicaciones "completas" en lugar de hacerlo con las versiones para iPad. Si puede editar vídeo en 4K, ¿qué no podría hacer con un editor "de verdad" o con un Photoshop "completo"? Por cierto, sí edita 4K, pero ni la cámara ni la pantalla son de esa resolución.

Otro aspecto que han resuelto bien es el sonido. Cuatro altavoces en los ángulos de la tableta y un software que permite adecuarlos a la posición. La calidad que ofrecen es realmente buena.

La sensación de llevar un portátil sin que lo sea se potencia más porque he estado trabajando con el teclado completo y en castellano de Logitech. Está muy bien, protege el iPad por delante y por detrás y es muy cómodo. Está bien resuelto el sistema magnético y de alimentación del teclado a través de un puerto (por otra parte, muy al estilo de la Surface), aunque alguno echará de menos el trackpad. Yo la verdad es que no. ¿Para qué si la pantalla es táctil? Se me ocurre que en alguna aplicación será útil, pero yo no lo he echado en falta.

En cuanto al puntero, minimalista hasta el extremo, funciona como dicen. Pero ¿qué haces con él cuando no lo estás usando?¿Dónde lo dejas? Siendo totalmente cilíndrico va a rodar, no hay previsto un anclaje magnético o similar. Y, además, se vende por separado. Como si fuera un accesorio cuando es algo consustancial al iPad Pro.

Surface Pro 4

En cuanto a la Surface Pro 4, es una puesta al día interesante de su antecesora, la 3. Y en este caso sí se trata de un portátil completo. Es su gran baza: un portátil potente metido en el cuerpo de una tableta crecida de grosor. Y cuando hablamos de un portátil potente, hablamos de uno que puede llevar en sus tripas un procesador Intel Core i7 de sexta generación. Con respecto al modelo anterior, destaca la pantalla. Ha crecido, mide ahora 12,3 pulgadas, 0,3 pulgadas más, pero la superficie total es igual; se ha reducido el marco. Además, ofrece un rendimiento un 30% superior sin que la batería se resienta: nueve horas de vídeo.

La disminución del grosor del cristal (0,4 milímetros) sin perder la protección Gorilla Glass 3.0, les ha permitido a los ingenieros de la compañía ajustar el grosor de los 9,1 milímetros de la Pro 3 hasta los 8,5 de la actual 4. Es el espacio mínimo para poder mantener un puerto USB completo.

Windows Hello

Una de las características más llamativas del Windows 10 que lleva como sistema operativo la nueva Surface de Microsoft es Windows Hello. Es un sistema de identificación que incluye el reconocimiento facial. Está basado en un sistema de triple cámara, capaz de captar no sólo la imagen, sino la profundidad de la misma. Lo he podido probar en un portátil de Lenovo y lo he intentado con la Surface Pro 4. En el primer caso, funcionó en interiores, pero no pudimos hacerlo en exteriores, aunque nos colocáramos en zonas de sombra y sin que la luz impactara directamente en las cámaras. De hecho, ese fallo nos impidió grabar un vídeo.

La prueba del equipo de Lenovo fue hace tres semanas. Reporté el error a técnicos de la compañía y no he recibido una respuesta definitiva sobre el problema.

En el caso de la Surface, lo he visto funcionar en una demostración uno a uno, pero me ha sido imposible activar el sistema de reconocimiento facial incluso después de actualizar dos veces (horas de descarga e instalación) el sistema operativo.

Precios

Ambas se apellidan Pro, pero son máquinas diferentes. Mientras la de Apple se queda en el terreno de las tabletas, la de Microsoft es un auténtico PC y, claro, los precios también son dispares. Hay tres modelos de iPad Pro, en función de la capacidad de almacenamiento y si incluye módulo 3G. El de 32 gigas cuesta 899; el de 128 WiFi, 1.079 y el de 128 GB con 3G, 1.229. Hay que sumarles el Pencil: 109 euros y, si se quiere, el Smart Keyboard: 179 euros y unas cuatro semanas de demora en la entrega.

Por su parte, la Surface arranca en los 999 euros del modelo con procesador M3, 4 gigas de RAM y 128 de almacenamiento; pasa a los 1.099 del que lleva un i5 con las mismas características de RAM y memoria. Subir hasta los 256 y ocho de Ram cuesta 1.449 y si cambiamos el procesador por un i/ el precio sube a los 1.799 euros. El tope de gama lleva un i7, 16 gigas de RAM y 512 GB de almacenamiento. En ningún caso está disponible con módulo 3G, algo difícil de entender. También hay que sumar complementos: 149 euros del teclado y ¡225! Por la muy conveniente dock station.